Marchena

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LA FORMA DE ENTERRAMIENTO DE LOS MARCHENEROS
LOS PANTEONES DE LAS HERMANDADES

este camposanto tiene una especial singularidad y es que todas las hermandades y cofradías de la población poseen panteones para enterrar a sus hermanos fallecidos y la mayoría de ellos poseen retablos cerámicos de sus imágenes titulares .

Los panteones más antiguos poseen los retablos cerámicos en su interior, mientras que los más modernos los tienen en sus fachadas exteriores.

Algunas hermandades poseen más de un panteón, puesto que el primero se les quedó pequeño y otras los han ampliado prueba evidente de que se encuentra muy arraigada la costumbre de realizar el postrer viaje en compañía de sus devociones queridas y como signo del estrecho vínculo que une a los marcheneros con sus hermandades.

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EL BARRIO DE SAN JUAN
. Es obligado pasear por el barrio medieval de San Juan, con su muralla musulmana, y las puertas de Sevilla y de Morón. Casas señoriales,el palacio ducal y la plaza armas ha lo largo del casco antiguo . También es interesante el Museo de Cullaut Valera, que muestra obras de este importante escultor marchenero,el palacio del Ave Maria, el Cabildo de la Cilla o la casa Fabrica de la Parroquia Matriz y los conventos de la Concepcion,San Andres y Santa Isabel

CATEDRAL MARCHENERA

LA PARROQUIA MATRIZ DE SAN JUAN BAUTISTA

El Museo Parroquial de Zurbarán, orfebrería y bordados, está ubicado en la iglesia de San Juan Bautista. El edificio, situado en el recinto medieval y construido en el siglo XV, es de estilo gótico-mudéjar, consta de cinco naves. Su retablo mayor, uno de los más interesantes de Andalucía Occidental, contiene catorce tablas pintadas por Alejo Fernández y esculturas de Jorge Fernández. El coro (1715-1717) es obra de Juan de Valencia. También posee obras de Alonso Cano, Pedro de Mena y el pintor portugués Vasco Pereira.

El Museo alberga nueve cuadros, encargados a Francisco de Zurbarán en 1634, que representan el Apostolado, una Inmaculada y un Crucificado, siendo estos dos últimos obras de gran interés que han estado presentes en diversas exposiciones nacionales e internacionales.

Entre los objetos litúrgicos destacan los libros corales miniados de finales del XV y segundo tercio del XVI; los tejidos y bordados de distintas épocas como el temo, de 1554, obra de Lorenzo Castellanos, la capa de los Apóstoles, del segundo tercio del XVI, y dalmáticas de los siglos XVII y XVIII. La orfebrería, que abarca desde el siglo XV hasta nuestros días, está representada por obras de Francisco de Alfaro, como la custodia (1575-80); candelabros y ajuar de altar de Juan de Orea; el cáliz de oro donado por José Guerrero de Ahumada; y piezas ejecutadas por Laureano de Pina, Pedro Zubiete, Marcos Beltrán y Ambrosio de Soto.

Martia

LAS MURALLAS DE MARCHENA
Durante la dominación árabe, Marchena (Marssen`ah) alcanzó un gran desarrollo urbanístico. Toda la ciudad estaba rodeada por un potente cerca defendida por 32 torres de planta cuadrangular, a las que los castellanos añadieron otras tres, éstas de planta circular.

El perímetro total de la muralla, flanqueada por torres de tapial, llegó a medir unos 2.400 metros. Actualmente se pueden ver tres puertas: la puerta de Morón, la de Sevilla, La de Carmona y la del Tiro de Santa María

En la puerta de Morón se encuentra actualmente la Oficina de Turismo. Se trata de la típica puerta en recodo usada por los árabes, con el acceso dando un lado a la muralla para poder defenderla mejor. La torre está fabricada con mampuesto y sillares en las esquinas.

La Puerta de Sevilla, también llamada Arco de la Rosa, fue construida en el siglo XII, y es quizás la mejor defendida de todas, ya que está embutida entre dos potentes torres, todo ello fabricado con sillarejo y sillares en las esquinas. Sobre esta puerta se puede ver el blasón de la Casa de Osuna, sobrepuesto por el escudo pontificio. Éstos fueron añadidos en una reconstrucción que tuvo lugar en 1430. Junto a esta puerta se conserva un lienzo que da una idea muy aproximada de la imponente muralla que defendía la plaza.

La puerta del Tiro de Santa María daba acceso a la alcazaba desde el interior de la ciudad. Esta alcazaba fue usada posteriormente por los duques de Osuna para levantar su palacio.

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Históricamente la villa de Marchena ha tenido una gran variedad de cantos orales nacidos en estas tierras. El vocablo Saeta y su primera utilización proviene de las Órdenes Franciscanas. Pues bien, ya en el año 1.424 se había instalado un convento de Franciscanos en este pueblo y se funda otro nuevo en 1.530. Entre todos los cantos marcheneros destacan, sobremanera, sus primitivas Saetas. La diversidad de su tipología, la riqueza musical, el contenido poético y su métrica han sorprendido a eruditos y estudiosos sobre el tema. Por la antigüedad de sus músicas se está, incluso, en la creencia de que el verdadero origen de su fuente habría que buscarlo aquí. Se puede hablar de fenómeno social de un pueblo que en torno a sus Hermandades de Penitencia ha sabido crear y conservar diez estilos diferentes de Saetas convirtiéndose con ello en el Centro Saetero más importante de España.

Diferentes tipologías de Saetas:

En cuanto a las Saetas nacidas en Marchena, hay que destacar la tarea desempeñada en estos años destinada a preservar la mayoría de tipologías existente. Investigado el amplio espectro musical se llegó a la conclusión de que algunos estilos más se han perdido por la falta de uso en alguna centuria. Se hace una breve descripción de los que han quedado fijados:

Quinta y Sexta del Santísimo Cristo de San Pedro.- Son dos Saetas conocidas o denominadas con estos nombres. Pertenecen a la Hermandad del Santísimo Cristo de San Pedro y María Santísima de Las Angustias (Fundada el 16 de Enero de 1.556). Este canto lo iniciaron los hermanos de esta Hermandad. Es predominantemente llano-recitado y se supone apareció sobre finales del siglo XVII o principios del VXIII. Están compuestas de cinco y seis versos respectivamente y sus letras hablan de la muerte de Cristo en la cruz.

Cuarta de Nuestro Padre Jesús Nazareno.- Es una Saeta de cuatro versos y de estilo llano-recitado. Es de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de las Lágrimas, (fundada a principios del siglo VXII). Comenzaron a cantarla sus hermanos sobre principios del siglo XVIII. Sus letras hablan de la pasión y muerte de Jesús.

Cuarta del Dulce Nombre.- Saeta de cuatro versos de estilo llano. Corresponde a la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús y María Santísima de La Piedad, (fundada en el siglo XVI). Sus hermanos comenzaron a cantarla sobre mediados del siglo XVIII. Las letras hablan de las primeras apariciones de Jesús Niño en el mundo.

Cuarta del Señor de la Humildad.- Saeta de cuatro versos que al transformarla al canto se convierte en una quinta por repetirse el tercer verso. Es de la Hermandad del Señor de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de los Dolores, (fundada el 28 de Mayo de 1.820). Sus Hermanos comenzaron a cantarla pocos años después de su fundación. Aunque sigue siendo una Saeta de estilo llano, está algo más elaborada, melódicamente, que las anteriores. Sus letras hablan de los momentos de la pasión del Señor en el Monte Calvario esperando la terminación del madero para ser enclavado.

Carceleras de la Virgen de la Soledad.- Saetas de la Hermandad del Santo Entierro de Cristo y María Santísima de la Soledad, (fundada el 23 de Marzo de 1.567). El nombre de estas Saetas no tienen nada en común con el cante flamenco por carceleras, son creaciones propias de los hermanos de esta Hermandad y de la gente del pueblo de Marchena. Comenzaron a cantarla sobre mediados del siglo XIX. Están compuestas de cinco versos y sueltan ya por completo el canto llano de antes, para aparecer mucho más elaboradas musicalmente que las anteriores y con gran margen de subjetividad creativa por parte del cantaor. Hay tres estilos distintos de carceleras: Carcelera del Preso, Carcelera de los Hermanos y Carcelera Cernicalera. Las letras de la primera cuentan las calamidades y la situación social del preso en la cárcel. Las dos siguientes relatan el desconsuelo, desamparo y dolores de la Virgen de la Soledad.

Saeta Marchenera.- Fue así conocida y bautizada en Sevilla por haberla allí llevado los marcheneros a finales del siglo XIX. De cinco versos. Tienen su raíz en las carceleras del preso por la clara derivación melodial que tienen de ésta y se formó en las postrimerías de dicho siglo. Sus letras contienen toda clase de manifestaciones de afecto, devoción, cariño y sentimiento hacia las imágenes y hacia todo aquello que rodea, fundamentalmente, a las procesiones de la Semana Santa.

Saeta Marchenera Moderna.- Se puede considerar un segundo estilo de “Marchenera”. Es el de más cadencia flamenca y nace sobre el primer tercio del siglo XX. Es una Saeta de cinco versos y pierde en su casi totalidad la música de la carcelera del preso, aunque se aprecia, todavía, ciertos indicios de la misma. Las músicas flamencas se apoderan de ella, de tal forma, que se presenta con bastantes matices melismáticos del cante flamenco por Martinetes. Sus letras, igualmente, van encaminadas a resaltar a las imágenes y a la Semana Santa en general.

Como en el espíritu de la Escuela está siempre latente la misión de rescate de otras Saetas en peligro de extinción, se ha llevado a cabo esta labor y ha dado como fruto que en poblaciones cercanas a la nuestra se hayan recuperado saetas que estaban prácticamente extraviadas. Por otra parte, hay que manifestar que gran parte de esta afición docente va encaminada, como no, a la enseñanza de los cantos con clara ascendencia flamenca que son los que, realmente, han protagonizado el ambiente saetero del siglo XX. Las Saetas Samaritanas, por Deblas, por Carceleras, por Tonás, por Martinetes y por Seguiriyas están siempre presentes en nuestras mentes y en nuestras gargantas como auténticas oraciones contemporáneas.

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la procesion del corpus unica en su riqueza patrimonial y artistica
posee la custodia renacentista mas antigua de nuestro pais, realizada por francisco de alfaro
las calle de la procesion se engalanan para la ocasion y se realizan tapices de serrin y sal en el suelo